29.7.15

La poesía de José Viñals protagoniza la jornada clandestina

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Jueves, 30 de julio de 2015. Instituto Riojano de la Juventud (IRJ)
Logroño. 20:00h.

#agostoclandestino homenajea a José Viñals y edita el primer libro póstumo del poeta:
«Antes del silencio»


#agostoclandestino dedicará una jornada a la asombrosa obra y periplo del desaparecido poeta José Viñals. El acto contará con la presencia de su hijo, el artista plástico y editor Gabriel Viñals.


Escribió el poeta y crítico Antonio Méndez Rubio a propósito de la obra de José Viñals en la revista Lunas rojas: «Una pregunta pendiente, para José Viñals, que podría ser la primera y también ser la última, pero que en todo caso habría que hacer, sería: ¿Eran canciones, eran canciones lo que rezabas en esa sombra? Por nuestra parte, hay también que decirlo cuanto antes, no sabíamos nada de nada —salvo, quizás, que estábamos cautivos en la rabia por los otros, oprimidos por las miserias de una belleza infranqueable. Pero en esa ignorancia ya estábamos contigo, como ahora. Por eso si seguimos es haciendo preguntas: nos ayudan a reunirnos contigo. Nos puede una sensación de vergüenza.  

¿Cómo empezó la costumbre de velar? No es seguro, pero la vimos en tus harapos: la salud de las grietas, el centro más vacío de todos, los letreros de entrada y salida a cada lado de las puertas, nada menos que un cuerpo con hambre entre víveres y con sed en el agua… y aunque hoy fuera tarde volveríamos contigo adonde tú prefieras, no tras de ti, contigo. A fin de cuentas, tú eres quien se aprendió de memoria el desenlace de los asesinos hasta besar los labios que no existen, y llevas ya sin fiebre, en los pliegues del cuello, la señal del amor por todo lo que perdimos.   

Pero eso sí, y aunque sea en la garganta, la herencia que nos dejas por escrito, ¿quién la quiere? ¿la hemos oído en verdad casi cumplirse? Apenas si hay registro del gozo de esa noche. Se la podría pensar bajo la forma de una apertura a la vez en el suelo y en el cielo, no lejos del modo insomne con que soñaron Carroll, Lautréamont o Kafka… "Un agujero, eso." Alguien escucharía entonces a José Viñals en el paso de una estación a otra, de una ciudad a otra, ¿verdad? Y ahí colocaríamos sin quererlo el túnel del tiempo que está suspendido de un hilo que arde. Por otra parte, no habría otro sitio libre para poder ponerlo.  

Con todo, en esa nocturnidad extendida y común, ¿verdad que es la escritura una forma de insolación? ¿Estás de acuerdo? Ojos afuera, pues, tenías razón: "Nada es visible, ni los exactos límites carnales, ni el sol blanco de invierno, ni la flor del almendro y su melancolía amortiguada". Y hay además una forma de razón en que esa ceguera sea para ti una versión de la dicha, como quedaba claro en el final de las "Indicaciones": "Después reír, si queda vida". Levantar una choza con los desechos de todas las destrucciones. O una casa de tablas, como elige decir Gonzalo Rojas.  

En todo caso, dalo por hecho: se nos sorprendería descalzos, en un alba entregada, a medio camino entre la oscuridad y la conciencia. En la conciencia de la oscuridad, podría también decirse, ¿no es así? Porque la oscuridad tiene conciencia, guarda memoria, pero parece claro a estas alturas que no todos han visto clara la necesidad de asumir ese reto con la certeza del aire que falta. Y menos aún lo ven ni quieren verlo los habitantes de las almenas, los Guardianes Más Propios de la Izquierda —aquellos que cumplen cerca de casi un siglo reproduciendo una noción de compromiso exclusivamente realista, voluntarista, inercial, por no decir autoritaria… Aún tienen corazón de comisario. Se enamoraron de las convenciones, del brillo de esos espejos, y aún se dedican a sepultar con su arrogancia el abandono de Vallejo, la soledad de Holan, la convicción de Larrea: que un poema entra en escena cuando un espejo se rompe. Aún se dedican a echar balones fuera.  

Esa ignorancia sí que es atrevida. Tener suerte en la luz es otra cosa. Es la condena a la vulnerabilidad, como así lo atestigua el tapiz de la Madre Póstuma y el Hijo Oscuro. El joven S. Kosovel, que un día los vio caminar solos por la ciudad dormida sobre el frío, lo apuntó en su cuaderno: "he sido expulsado de entre la gente, de las casas, pero sin embargo beso mi cruz".   Desde José Viñals, en fin, la fragilidad es lo que nos convoca a campo abierto, a través de lo que Ashbery llamara la vanguardia invisible: ¿No es cierto, en esos poemas sin culpa, que más que una voz los pronuncia un aliento? ¿No es demasiado poco, para sostener una voz, ese apostar por los desplazamientos mínimos, por el elogio de las miniaturas, por el temblar de la carne aterida, consciente sin límite del efecto-mariposa? Sin voz, de hecho, todos los Obreros de la Canción Alegre, turbios, bajan esta vez de las montañas del mundo para juntarse en torno al apagarse de las luces. Su forja alumbra más allá del hierro. Madrugan. "¿Hay, acaso, maneras más sutiles de morir sin ser visto?" ¿No es irreal la mano que no tiembla? ¿No se confirma entonces el desafío poético y político que sigue oculto en su desaparición?  

Es demasiado preguntar, es cierto. Sólo una cosa aún se esperaría: que se nos sorprendiera desbrozando el camino del bosque, preparándolo para un invierno nuevo. Ni con palabras nos bastaría para olvidarnos de eso. Ni mucho menos con la voz. Con aliento en cambio nos compraría cualquier capataz loco, cualquier mercenario venido a menos: es lo que se te adeuda, el final que todavía te debemos. Aliento, de una parte, como en el alentar, la confianza que mueve despacio, que ayudará a respirar, a pasar juntos la jornada de trabajo para llegar con fuerzas a las horas del baile. De otra parte, sin duda, el aliento, revuelto como un soplo, un capricho tan súbito del aire, tan imprevisto y tan sin duración que de él sólo se acuerdan, libres, los pájaros caídos.  

Hay ramas de durazno en la neblina. Aunque resulta extraño, sólo el poeta es invisible como poeta».  

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José Viñals (Corralito, Argentina, 1930-Málaga, España, 2009) Desde los años sesenta desarrolla en Argentina una intensa actividad como poeta, ensayista y narrador, que continuará en España a partir de 1979. Autor también de novelas, prosas, ensayos y aforismos, su producción poética se inicia con Entrevista con el pájaro (1969), y continúa con títulos como Coartada para dios(1970), Poesía reunida (1986), Animales, amores, parajes y blasfemias (1998), Prueba de artista (2000), El túnel de las metáforas (2003) o El silencio y las grietas (2006). Así hasta una treintena de títulos publicados en las editoriales más prestigiosas del Estado español. El año de su muerte, antes de ella, aparecen Caballo en el umbral, antología poética y su último poemario publicado en vida: Pan.
Antes del silencio es, por tanto, su primer libro inédito póstumo.




Organiza:
Asociación Cultural Planeta Clandestino / Ediciones del 4 de Agosto
Gobierno de La Rioja
IRJ, Instituto Riojano de la Juventud
Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona
Colaboran:
Renfe
UNIR, Universidad Internacional de la Rioja
Biblioteca de La Rioja
Hotel Gran Vía
Restaurante La Mejillonera
República del Arte
Peñaclara
Limbo Escena
Librerías Santos Ochoa
Spoonful Magazine
Cross Business
Viena Espolón
Zarándula
Café Bretón
El Dorado Café Bar

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28.7.15

Agosto Clandestino dedica una jornada a la obra de José Val del Omar

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Miércoles, 29 de julio de 2015.  Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona.
Logroño
. 20:15h.

Entrada: 2,5€. Recital previo de Ricardo Romanos.
#agostoclandestino dedica una jornada a la inclasificable obra del creador granadino
José Val del Omar

La Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona colabora de nuevo con #agostoclandestino, dedicará la segunda sesión a José Val del Omar con la emisión del «Tríptico elemental de España». Contaremos con la presencia de Gonzalo Sáenz de Buruaga, yerno del poeta, en representación del Archivo María José Val del Omar.

El Tríptico elemental de España es el último proyecto cinematográfico que abordó José Val del Omar (Granada, 1904; Madrid, 1982). 

La idea surge en la etapa final de su vida y tiene por objeto realizar una trilogía con sus tres “elementales” Aguaespejo granadino (1955), Fuego en Castilla (1960) y Acariño galaico (1961). El nexo de unión de la trilogía, filmada en espacios y tiempos diferentes, lo establece un prólogo que, con el título de Ojalá (1980), plantea las claves en las que debe ser leído el conjunto. Más allá de toda motivación, existe una actitud constante en el trabajo de Val del Omar: dar vueltas, volver una y otra vez a las constantes de su obra. Obra que debe ser entendida como un todo donde ensayos técnicos, experimentación formal y proceso creativo se funden. El Tríptico tiene que ser, por tanto, un paso más en la trayectoria de una obra que, aunque inconclusa y abierta, siempre gira sobre sí misma y, al tiempo, una respuesta a las formas audiovisuales vigentes. 

Val del Omar trabaja en la concepción del Tríptico desde 1981 hasta su muerte en 1982, lo que incluye la terminación de Acariño galaico y la preparación de Ojalá. En todo este proceso incide decisivamente el encargo de presentar su obra, por parte de los comisarios de la Antología del cine de vanguardia en España, Manuel Palacio y Eugeni Bonet. Val del Omar se compromete a presentar el Tríptico con Acariño galaico y Ojalá acabadas. Finalmente no puede cerrar dichas obras y solo se proyectan Aguaespejo granadino y Fuego en Castilla. El Tríptico queda pues, inacabado, pero sus tres piezas, las imágenes sin montar y las notas dispersas hoy conservadas permiten establecer una singular relación con la obra de Val del Omar: fuera del ámbito espectacular, en una dimensión donde la experiencia artística crea sus propias condiciones de apreciación... antes de llegar a la pantalla, pero proyectando su luz sobre nuestra mirada. Llega el momento de abrir los ojos.


Se presentará, dentro de la colección de poesía Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de Agosto, la tercera edición del poemario de Val del Omar «Tientos de erótica celeste»

Sobre el libro Tientos de erótica celeste el crítico y poeta Raúl Quinto escribió en la revista Quimera:  «Quien no tiene la facultad de maravillarse,/ de abismarse ante el misterio, es un hombre muerto. (p.58) Eso dejó escrito José Val del Omar (Granada 1904-Madrid 1982) con tinta verde al margen de sus notas de trabajo, como el resto de poemas que componen este volumen. Una especie de lema al que trató de ser fiel durante toda su carrera como creador. Enfrentarse al misterio no para intentar comprenderlo sino para acariciar sus bordes y dejarse caer. Generar herramientas para poder mirarlo cara a cara. Porque como es bien sabido, aunque no lo suficientemente reconocido, Val del Omar fue uno de los cineastas más subversivos de la historia, como demuestra su imprescindible Tríptico elemental de España. Experimental en el sentido estricto del término, inventó máquinas para ampliar las posibilidades estéticas del cine: ejercicios mecánicos de sinestesia que aún hoy parecen asombrosos. PLAT. Picto lumínica audio tactil. Rigurosamente radical.            

Su labor investigadora quedó minuciosamente recogida en varios cuadernos en cuyos márgenes se agolpan los poemas. En verde. Un contrapunto necesario e imprescindible para comprender toda su creación. En
Tientos de erótica celeste los encotramos descontextualizados. Nos consta pues que los poemas se deben leer en el tejido de toda la obra artística y científica del autor, en una cohesión de intereses rara vez vista y que hace de Val del Omar un personaje único y altamente interesante.            

Aquí, a través de los textos.,  nos adentramos en una nueva mística para una nueva carne (más cercana a la noción de cyborg de Donna Haraway que al cine infeccioso del primer Cronenberg). Un rasgo que hoy adquiere más rotundidad, cuando ya se ha confirmado que somos un híbrido entre carne y tecnología, cuando la mecamística puede ser la única salida espiritual. Y así. Como en la mística tradicional se busca la unión de los contrarios para deshacernos de su (nuestro)
apetito antagónico (p.88) y llegar a lo que es más que el tiempo y el espacio, la suma y la resta de ambos. A la trascendencia ubicua que llamamos Dios. Y llegamos a eso a través de la máquina, atravesando la máquina desde dentro. Compartiendo su ser.  Clave mística en una gota eléctrica (p.32).            

En fin. San Juan de la Cruz, o incluso Lorca y su pulsión flamenca plena de duendes y pozos, cruzados de neologismos y vocabulario tecnológico ofreciendo un espacio poético inusitado, radical y dotado de una belleza distinta y absolutamente moderna. Más que casi toda la poesía que se ha escrito posteriormente. La mecamística  busca disolverse en el amor para disolver el mundo, ofrece su propia vía de despojamiento y superación: trascender el tiempo y el espacio que nos imponen para perderse en el tiempo que está más allá. Como el monje en su celda se pierde en su dios.
Tirar el reloj al agua (p.63). Pues el tiempo de los relojes es un artificio que nos somete mientras que el tiempo fluido de las aguas es la permanencia y la mutación constante. La eternidad, el dios. Lo vimos en su película Aguaespejo granadino (1953-1955) con otro idioma. Subir al punto es ahogarnos en Dios (p.33).            

Se trataría, pues los textos son una continua exhortación a la acción (también política), de trascender el mundo de las máquinas que nos quieren convertir en miembros de su especie, y hacerlo a través de la comunión cibernética. A través de la propia máquina y su flujo eléctrico. Sabiendo que
la electrónica te saca de la carne (p.70) En un mundo que es solo mirada, espectáculo, superficie y simulacro. Hay que vivir con intensidad desnuda. Esta poesía, como el resto de la obra valdelomariana es tan radical como necesaria. Aquí se tientan los límites de mucho porque Val del Omar sabe que ante el misterio no queda otro camino que abismarse en él, que lo contrario es un suicidio pactado. Que también las máquinas deben empezar a soñar y a latir porque el riesgo es que nos acaben contagiando de su frialdad mecánica. Ante eso solo cabe deslizarse dentro del espíritu eléctrico, de la mecamística».

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José Val del Omar
nació en Granada el 27 de octubre de 1904. Ya en su niñez se entretenía ingeniando proyecciones a la manera de la linterna mágica y, tras una estancia en París en 1921, descubrió en el cine la vocación de su vida. En 1925 realizó un largometraje, En un rincón de Andalucía, que posteriormente destruyó al considerarlo un fracaso artístico.

En 1928 escampó a través de la prensa especializada sus ideas asombrosamente tempranas acerca de un objetivo de ángulo variable, sobre pantallas cóncavas y para la consecución de efectos de relieve mediante la iluminación; prefigurando así algunas de las grandes líneas de sus búsquedas y descubrimientos posteriores.

Al establecerse en Madrid trabó relación con círculos de la cultura cinematográfica y la educación progresista. De 1932 a 1936 participó en la experiencia de las Misiones Pedagógicas de la República. Rodó en aquellos años un amplio número de documentales –que algunas fuentes cifran en más de cuarenta– de los que, lamentablemente, solamente se conservan actualmente unos pocos.

Durante la Guerra Civil colaboró con Josep Renau –artista de gran renombre por sus carteles y fotomontajes activistas– y contribuyó al salvamento de los fondos más valiosos del Museo del Prado y la Biblioteca Nacional. Atrapado en Valencia a la entrada de las fuerzas rebeldes, se vio coaccionado a colaborar en instrumentos de propaganda audiovisual que recordaría después con amargura.

Ya en la posguerra, centró gran parte de sus investigaciones en el campo del sonido, abarcando también la radio y la experimentación electroacústica, registrando en 1944 la primera patente para un sistema de sonido diafónico o binaural –anticipación de los sistemas envolventes que trascienden la estereofonía– que seguiría completando en años sucesivos.

Entre 1953 y 1955 realizó el film Aguaespejo granadino, ''un corto ensayo audiovisual de plástica lírica'', concebido a su vez como demostración de sus técnicas. Su presentación en los festivales de Berlín (1956) y Bruselas (Competición Internacional del Film Experimental con motivo de la Expo de 1958) causó conmoción y cosechó entusiastas reacciones y reseñas.

A continuación realizó Fuego en Castilla, cuya gestación se dilató de 1956 a 1959, donde introdujo los fundamentos de la TactilVisión o iluminación pulsatoria tactil. El poderío de sus imágenes y de su banda sonora electroacústica le merecieron diversos galardones en los festivales de Cannes 1961 (el mismo año en que Buñuel obtuvo la Palma de Oro con Viridiana), Bilbao 1961 y Melbourne 1962.

En 1961 rodó en tierras de Galicia un tercer ''elemental'' –en su concepción de ''documentales líricos o abstractos''– que dejó entonces inacabado, retomándolo al término de su vida con el título de Acariño galaico (De barro) y con el propósito de integrarlo, junto a los dos anteriores, en un conjunto que llamó Tríptico Elemental de España.

Desde finales de los 50, trabajó en el desarrollo de nuevos formatos y perfeccionamientos técnicos para el cine y la televisión, y para usos educativos de los medios audiovisuales. Dichos asuntos le robaron tiempo a su actividad propiamente artística y, en general, le procuraron profundas decepciones. Desde 1968, sin embargo, emprendió nuevos proyectos fílmicos que fue reelaborando mentalmente con el paso del tiempo.

Ya en su última etapa, rodeándose preferentemente de personas jóvenes y de artistas ajenos a las industrias del espectáculo, reconcilió su mentalidad de poeta y artista con su constante curiosidad por la técnica. Su panoplia de medios se amplió con el láser, el vídeo, las intuiciones cibernéticas y sus técnicas PLAT (de Picto-Lumínica-Audio-Tactil). Lleno de vida aún, como han atestiguado quienes le conocieron en aquellos años, murió el 4 de agosto de 1982 a consecuencia de un accidente de automóvil.



Organiza:
Asociación Cultural Planeta Clandestino / Ediciones del 4 de Agosto
Gobierno de La Rioja
IRJ, Instituto Riojano de la Juventud
Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona
Colaboran:
Renfe
UNIR, Universidad Internacional de la Rioja
Biblioteca de La Rioja
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El Dorado Café Bar

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27.7.15

Agosto Clandestino recupera los poemas de Luis Buñuel

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Martes, 28 de julio de 2015.  Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona.
Logroño
. 20:15h.

Entrada: 2,5€. Recital previo de Ricardo Romanos.
#agostoclandestino programa una jornada en recuerdo de la obra de los aragoneses Luis Buñuel y Pepín Bello

La Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona colabora de nuevo con #agostoclandestino, dedicará la primera sesión al inmortal director de cine calandino y al intelectual y escritor oscense Pepín Bello.

En la sesión se emitirá Un chien andolou de Luis Buñuel y se presentará la reedición de su libro de poemas. También podremos disfrutar de Pepín Bello, el hombre que nunca hizo nada de Álvaro Merino, con el que además podremos charlar sobre su trabajo.

Aunque Buñuel fue siempre muy hostil con aquellos que intentaban buscar significados a sus películas, llegando a afirmar en alguna entrevista que carecían de él, resulta fácil leer Un perro andaluz en clave psicoanalítica y autobiográfica. En realidad, su opinión sobre el psicoanálisis tenía que ser necesariamente pobre: Jung había dicho que Un perro andaluz era un caso claro de esquizofrenia y el director de un conocido centro psicoanalítico en Chicago que quería dar trabajo a Buñuel se declaró horrorizado tras ver la película. 

Antes de empezar, hay que saber que la relación entre Buñuel, Dalí y Lorca fue algo tormentosa. Buñuel era el heterosexual prototípico, boxeador, juerguista y sádico. Dalí fue un onanista compulsivo que padeció siempre un temor atroz hacia el sexo femenino, temor que terminaría por convertirse en pánico e impotencia. Lorca era conocido por su complicada homosexualidad. Estuvo enamorado de Dalí pero sus sentimientos provocaron en el artista catalán la reacción contraria: rencor y desprecio. Dalí y Buñuel quisieron atacar a Lorca ya en el título, Un perro andaluz, y también con la escena en que un andrógino es atropellado en la calle con gran alborozo del protagonista, que mira desde la ventana. Tras el atropello del invertido el protagonista se siente liberado y se dispone a forzar a su pareja. Naturalmente, aunque Lorca se sintió atacado por la película, Buñuel negó que hubiese referencia alguna al poeta andaluz. 

A continuación la  protagonista se defiende del deseo de su galán tomando una raqueta con forma de cruz de la pared y amenazando con golpearlo. Esta cruz simboliza obviamente a la moral católica. Al protagonista le resulta imposible vencerla pues debe cargar con todo el peso de la cultura occidental (los pianos, los curas, los burros putrefactos) que ha sido siempre enemiga del cuerpo. 

Cuando consigue magrear algo a su pareja cae enfermo pues la educación ha convertido al deseo sexual en un veneno para nuestra conciencia. Comienza entonces una representación del conflicto edípico. La figura del padre está simbolizada por el sujeto que sólo se ve de espaldas, lleva traje y sombrero, y que lo castiga cara a la pared. Resulta curioso que cuando llega a la casa y toca el timbre aparecen los brazos de un camarero agitando una coctelera. Un toque de humor genuinamente surrealista y un elogio de los bares y el alcohol a los que Buñuel amaba. El protagonista supera el Edipo cuando consigue transformar los libros en pistolas y liquidar definitivamente a su padre. A partir de ahí es libre de nuevo para satisfacer sus deseos y acosar a la amada.

Las hormigas en la palma de la mano son idea de Dali. Simbolizan el deseo sexual.  Las hormigas en la palma de la mano son idea de Dalí. Simbolizan el deseo sexual.  La última oportunidad para consumar su amor se representa mediante un curioso juego de imágenes. Mientras ella mira a su galán, él pierde su boca (al estilo de Matrix), ella se pinta los labios y a él le crece vello púbico en el rostro que toma el aspecto de un genital femenino. Esta clara propuesta de sexo oral, antiburguesa por no ser práctica reproductora, es rechazada por la protagonista que saca la lengua y huye. Mientras cierra la puerta atrapa la mano llena de hormigas del galán. 

Finalmente logra escapar y aparece repentinamente en una playa donde encuentra a un apuesto bañista, que en lugar de enseñarle hormigas en el hueco de la mano le enseña un reloj. Podemos relacionar la sensación de hormigueo con el deseo sexual y la mano con el instrumento de la masturbación. Además era un lugar común de la época la advertencia de que si te masturbabas demasiado te crecerían pelos en la palma de las manos. Un bañista con reloj y sin hormigas representa poca pasión, trabajo fijo, sueldo interesante, vacaciones de verano, en fin, un buen partido. Ella olvida pronto a su verdadero amor y, como todas las mujeres, elige antes la seguridad económica que la pasión. Este episodio, además de tener un cierto aire misógino, puede leerse como una crítica de Buñuel al matrimonio burgués, institución enemiga del amor. Pueden comprobarse sus consecuencias en el plano final de la película. La escena final está inspirada en el Ángelus de Millet. Dalí interpretaba esta obra de Millet de un modo curioso: “el personaje femenino representaba la postura expectante y preliminar de la hembra de la Mantis religiosa antes de devorar al macho. Dalí confesó que en su juventud en Madrid -viví bajo el terror del acto del amor, al que confería caracteres de animalidad, de violencia y de ferocidad extremas. Siempre he pensado que el destino del macho de la Mantis ilustraba mi propio caso frente al amor”. (Román Gubern: Proyector de luna)


Pepín Bello fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como Lorca, Dalí, Alberti y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo relación durante toda la vida de estos. Con Federico García Lorca compartió habitación durante algunos meses de cursos sucesivos en la mencionada Residencia de Estudiantes. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27», por haber realizado la gran mayoría de las fotos que se conservan de aquel momento, tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que tuvieron en lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil en 1936.

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Luis Buñuel
(Calanda, Teruel, España, 22 de febrero de 1900 - Ciudad de México, México, 29 de julio de 1983) Luis Buñuel Portolés era el mayor de siete hermanos, hijo de un ferretero llamado Leopoldo Buñuel y de María Portolés, mujer que solamente tenía diecisiete años cuando contrajo matrimonio con Leopoldo, casi treinta años mayor que ella. 

Después de estudiar con los Jesuitas, recibiendo una educación religiosa que le marcaría en su devenir personal y artistico, Buñuel se trasladó a Madrid en 1917 para iniciar la carrera de Ingeniería Agrónomo, instalándose en la Residencia de Estudiantes en donde entabló amistad con Salvador Dalí y Federico García Lorca. 

En la capital de España Buñuel abandonó Ingeniería para terminar licenciándose en Filosofía y Letras.  Con el incipiente mundo del celuloide en auge fue la visión de la película Las Tres Luces (1921), obra de su gran ídolo cinematográfico, el director alemán Fritz Lang, el detonante para que Luis Buñuel comenzara a dedicarse al séptimo arte. 

En el año 1925 Buñuel contrajo matrimonio con Jeanne Rucar, con quien tuvo dos hijos: Juan Luis y Rafael.  Tras ocuparse como asistente de dirección y guionista de Jean Epstein y Mario Nalpas, y estudiar técnica cinematográfica en la Academia de Cine de París, Buñuel realizó junto a Dalí el famoso corto experimental Un Perro Andaluz (1928), título que se convirtió inmediatamente en pieza clave en la historia del cine por su inmersión en el estilo surrealista.

El surrealismo en los años 20 desarrolló una creatividad intelectual plena de imaginería visual que destrozaba los tradicionales conceptos de expresión y narrativa, concediendo una importancia esencial a los mundos oníricos como reflejo de una lógica que dormita bajo la capacidad subsconciente del individuo. La obra clave y comienzo del cine surrealista fue la citada Un Perro Andaluz, en donde salvajemente se rechazan los valores fílmicos prevalentes y se acometía una nueva forma de narrar dentro de la capacidad coherente de la imaginería surrealista, de extraordinaria fuerza visual que sirvió para provocar ansiedad en el espectador, una autocapacidad creativa propia y para subvertir la realidad cotidiana. 

Tras Un Perro Andaluz Buñuel dirigió obras tan significativas como La Edad De Oro (1930), una sátira surrealista recibida con entusiasmo por la crítica del momento, lo que le supuso una oferta de la Metro Goldwyn Mayer. 

Tras viajar a Hollywood sin rodar con el estudio del león, Buñuel regresó a España para rodar el documental Las Hurdes/Tierra Sin Pan (1932), censurado en España, y varios trabajos como productor. 

Con el estallido de la Guerra Civil española el autor aragonés se exilió en el continente americano antes de colaborar con el gobierno republicano, para el que colaboró en un documental titulado España Leal En Armas.  Trabajó durante un período en el MOMA y pasó de nuevo brevemente por Hollywood sin terminar de llegar a concretar varios proyectos que manejaba.  Tras un largo período sin estrenar cine Luis Buñuel se asentó definitivamente en México, estrenando su primer film en tierras  aztecas, Gran Casino (1947), una película de encargo protagonizado por Jorge Negrete y Libertad Lamarque. En 1949 se nacionalizó mexicano, consiguiendo la doble nacionalidad junto a la española.  luis bunuel olvidados los picture pelicula  Después de Gran Casino estrenó títulos como la comedia El Gran Calavera (1949), Los Olvidados (1950), Susana (1951), con el protagonismo de Rosita Quintana, Don Quintín El Amargao (1951), Una Mujer Sin Amor (1951), Subida Al Cielo (1951), El Bruto (1952), la co-producción mexicano-estadounidense Robinson Crusoe (1952), Él (1953), con Arturo de Córdova y Delia Garcés, Abismos De Pasión (1953), La Ilusión Viaja En Tranvía (1953), El Río y La Muerte (1954) o La Vida Criminal De Archibaldo De La Cruz o Ensayo De Un Crimen (1955), fenomenal comedia de humor negro con Ernesto Alonso como protagonista. 

Su cine, surreal, original, simbólico, abordó diversos géneros y subgéneros, como farsas, sátiras, comedias negras, dramas de corte neorrealista o pasionales melodramas, enfocando sus puyas críticas principalmente en el catolicismo y la burguesía.  Admirado tanto en Hollywood como en Europa, Buñuel, en muchas ocasiones ayudado en el guión por Luis Alcoriza, trabajó a partir de mediados de los años 50 también en el viejo continente, principalmente en Francia. 

En el año 1955 rodó Así Es La Aurora, una película franco-italiana protagonizada por Lucía Bosé y George Marchal. Más tarde con capital galo y mexicano estrenó La Muerte En El Jardín (1956), con Simone Signoret, Marchal, Michel Piccoli y Charles Vanel. En 1959 filmó con el protagonismo de Paco Rabal Nazarín (1959), adaptación de Benito Pérez Galdós, uno de sus escritores favoritos, y Los Ambiciosos (1959), co-producción franco-mexicana con la pareja María Félix y Gerard Philipe.  Tras dirigir La Joven (1960), drama realizado con producción estadounidense, Buñuel fue invitado por el gobierno español para dirigir Viridiana (1961). El film, una sátira religiosa con un enfoque pesimista del ser humano, se convirtió en un escándalo, siendo de nuevo censurado por la Iglesia católica. La película, protagonizada por Fernando Rey, Silvia Pinal y Paco Rabal, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. 

El Ángel Exterminador (1962), película con Silvia Pinal de nuevo como principal protagonista, fue otra brillante sátira, ahora con la burguesía como punto de mira. 

Diario de una camarera
(1964), con Jeanne Moreau, adaptó de manera estupenda el libro homónimo de Octave Mirbeau. En 1965 rodó su última película mexicana, Simón Del Desierto (1965), una divertida sátira con la religión de nuevo como principal protagonista y el protagonismo de Francisco Reiguera.

Catherine Deneuve fue la hermosa protagonista de Belle de Jour (1967), drama erótico con ribetes surrealistas que se convirtió en uno de los títulos más sobresalientes de su carrera. Los años 60 concluyeron para Buñuel con La Vía Láctea (1969), film episódico sobre las vivencias de dos peregrinos. 

Galdós volvió a ser adaptado por Buñuel en Tristana (1970), película que estaba protagonizada por Fernando Rey, Catherine Deneuve y Franco Nero. Rey fue un actor asiduo de Luis Buñuel y en casi todas sus apariciones la obsesión sexual fue la base de su comportamiento, por ejemplo en Ese Oscuro Objeto Del Deseo (1977), última película de Buñuel en la que empleó a dos actrices, Angela Molina y Carole Bouquet, para un único papel. 

Con anterioridad Fernando Rey también había protagonizado El Discreto Encanto De La Burguesía (1972), película que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Buñuel, tanto en este título, como en Ese Oscuro Objeto Del Deseo, logró ser nominado al premio Oscar como mejor guionista.  Cuando le fue concedido este Oscar, George Cukor organizó una cena homenaje a Buñuel en noviembre del año 1972 a la que asistieron personajes tan importantes del mundo del cine como Alfred Hitchcock, George Stevens, John Ford, William Wyler, Robert Mulligan, Robert Wise, Billy Wilder o Rouben Mamoulian. 

Su penúltima película como director, antes de Ese Oscuro Objeto Del Deseo, fue El Fantasma De La Libertad (1974), uno de sus títulos más vanguardistas.  Luis Buñuel falleció en Ciudad de México el 29 de julio de 1983 tras padecer cirrosis. Tenía 83 años.

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José Bello y Lasierra (Huesca, 12-V-1904 - Madrid, 11-I-2008). Más conocido como Pepín Bello. Su padre, el ingeniero Severino Bello, era buen amigo de Joaquín Costa, como no podía ser menos tratándose de un auténtico militante en cuestiones de política hidráulica: él fue el artífice de los pantanos de La Peña y La Sotonera, entre otros, y responsable del Canal de Isabel II en Madrid al trasladarse a esa ciudad. La amistad de Costa con su padre no fue ajena, pues, al ingreso en la Residencia de Estudiantes de ese peculiarísimo personaje que fue y sigue siendo Pepín Bello.

Allí ingresan por recomendación de don Joaquín los tres hermanos Bello (Manuel, Severino y José), apuntalando con su veteranía el nutrido grupo aragonés de la Residencia: Juan Vicéns, Julio Jordana de Pozas, Miguel Catalán (casado posteriormente con Jimena Menéndez Pidal y padre de Diego Catalán, por lo tanto) y Luis Buñuel. 

Hombre de increíble humor y enorme agilidad mental, Pepín Bello puede ser definido como un surrealista nato y avant la lettre que, a pesar de no haber dejado apenas obra escrita, está presente a través de otros creadores que sí han manifestado sus ideas e influencia como levadura activa en el cine, la pintura y la literatura. Ése es el caso de Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí. 

Este efecto de levadura le ha sido reconocido por testigos de primera mano y magnitud, como Santiago Ontañón, quien ha declarado: «Recuerdo que Pepín Bello, el genial Pepín Bello, que tanta influencia ejercía sobre todos nosotros, y en especial sobre Lorca y Dalí, inventó un día los carnuzos y su definición correspondiente, rápidamente aceptada y puesta en circulación inevitablemente en nuestras conversaciones en aquellos años veinte. Carnuzo era toda forma o apariencia desagradable, sólida y carnosa, repugnantemente muerta. Pues ese burro muerto que creo que aparece sobre un piano en Un perro andaluz tampoco es una idea daliniana, sino que es en realidad una aportación indirecta de Pepín Bello. Cualquiera del grupo que hoy sobreviva sabe perfectamente que esta secuencia de Un perro andaluz no es más que un carnuzo de Pepín Bello escenificado; pero idea original de Dalí, en absoluto» (Crónica 3, Madrid, marzo 1986, núm. 2).  Santiago Ontañón ya había reiterado estas afirmaciones en el libro de Max Aub, Conversaciones con Buñuel (pp. 319 y 320), donde otros testigos confirman sus palabras, como Francisco García Lorca, parcialmente («Pepín era una gran persona, fundamental en aquel grupo, en aquella época», p. 274) y, de forma total, Rafael Alberti: «Fue muy larga la relación Buñuel-Dalí, y también con Pepín Bello, porque Pepín Bello tuvo una influencia muy grande en ellos. Pepín Bello era un tipo genial. Era un transeúnte que iba por la Residencia, que había sido residente; muy gracioso, muy agudo, al que se le ocurrían cosas extraordinarias. Todo esto de los burros y de los pianos, muchas de esas cosas, eran de Pepín Bello. Eso, Buñuel lo sabe bien. Pepín Bello estaba lleno de imaginación, y eso del putrefacto y todas esas cosas, muchas de ellas eran de Pepín. Fue entonces cuando Dalí dibujó el putrefacto y todas esas cosas; pero el que había hablado más de todo eso y se pasaba el tiempo por las calles sin hacer nada era Pepín, haciendo el putrefacto. Inventando...» (p. 287).

Y no sólo los testimonios retrospectivos conceden este papel a Pepín Bello. También fue afirmado, y por escrito, estando vivos los tres grandes artistas implicados, Buñuel, Lorca y Dalí. Nada menos que José Bergamín, y en el órgano cuasi-oficial de las vanguardias en España, La Gaceta Literaria, al hablar del surrealismo como tendencia de época, cita a los españoles y la resonancia que van alcanzando, «la que ha pretendido darle en algunos, poco logrados, intentos: José María Hinojosa y, probablemente, a través de éste o de otras preocupaciones pictóricas equivalentes, Federico García Lorca y el pintor catalán Salvador Dalí, menos originales, menos auténticos, sin duda, en esto que su iniciador y casi maestro extraliterario, José Bello y Lasierra, nuestro amigo» (La Gaceta Literaria, 1-II-1929, p. 1). 

Buñuel también le reconoció gustoso a Pepín Bello en su día (luego se distanciaron) el carácter de surrealista innato, convirtiéndolo en su confidente más íntimo durante los años parisinos (1925 a 1930) a través de una interesantísima correspondencia que no tiene desperdicio. Valga este ejemplo; le dice Buñuel a Pepín Bello en carta desde París fechada el 17 de febrero de 1929: «Queridísimo Pepín: Recibo tu lacónica carta en la que me pides te diga sobre qué tema puedes escribir el artículo para El Amic de les Arts. Ya te dije que nos gustó muchísimo tu enumeración de las cosas que te gustan y que Dalí las iba a enviar al Amic... Yo creo que es por ese camino por el que debes trabajar, teniendo la seguridad de que llegarás a hacer cosas muy buenas... Estoy seguro de que cuando estemos juntos podré ayudarte eficacísimamente. Estoy seguro también de que harás cosas muy buenas. En el fondo tú has sido siempre un surrealista y nada más que eso, y ya es bastante...». 

Buñuel rendiría homenaje a Pepín Bello a través de varios de sus escritos y películas. Quizá el más claro sea La agradable consigna de Santa Huesca, que narra las andanzas y desventuras de un trozo de carne en que puede reconocerse a modo de chiste privado tanto el carnuzo de Pepín Bello como la pierna resucitada de Miguel Pellicer según el archifamoso milagro de Calanda. También merece ser recordada la Carta a Pepín Bello en el día de San Valero, dedicada esta vez al terrible cierzo zaragozano en un feroz registro de humor surrealista. 

Tampoco son ajenos a la influencia de Pepín los maristas que aparecen en Un perro andaluz y La edad de oro, sacados en buena medida de un caligrama publicado por él en L´Amic de les Arts. 

Pero la huella mayor y más perceptible de Pepín Bello en Buñuel puede rastrearse en la tragicomedia Hamlet, que escribieron juntos en 1927, y que Buñuel montó con un grupo de amigos en el «Café Select» de Montparnasse. Es una de las piezas pioneras del teatro surrealista en España, y en ella están en embrión muchas ideas posteriores que el cineasta de Calanda desarrollaría en sus filmes. 

En definitiva, el caso de Pepín Bello es uno de esos extraordinarios ejemplos de carisma personal que alcanza a nutrir obras tan relevantes como las de Dalí, Lorca o Buñuel, cediendo ideas generosamente (despreocupándose de su paternidad y de dejar constancia de ellas), y propiciando un clima de hallazgos e invenciones decisivo para la implantación en España de algo así como un surrealismo autóctono, presidido siempre por un peculiar e intransferible sentido del humor. El 1 de junio de 1999 recibió un homenaje en el Casino de Huesca para celebrar su 95 cumpleaños organizado por la revista Trébede en el que intervinieron entre otros Agustín Sánchez Vidal y el director de la Residencia de Estudiantes, José García Velasco. Pero el premio más importante desde esta comunidad fue la concesión del Premio Aragón en la festividad de San Jorge del 2004.



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23.7.15

Berceo rinde homenaje a Gonzalo, el primer poeta en lengua castellana de nombre conocido

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Viernes, 24 de julio de 2015.  Local Vergegio.
Berceo
. 20:00h.

#agostoclandestino homenajea a Gonzalo de Berceo en el lugar que lo vio nacer

La profesora de la Facultad de Educación, Rocío Arana, pondrá el broche final a la participación de UNIR en #agostoclandestino. Esta vez será en el Local Vergegio de Berceo, la localidad que vio nacer al gran poeta Gonzalo de Berceo. La docente recitará poemas del autor y también de otros autores más recientes como Gerardo Diego, Luis Alberto de Cuenca, etc. en los que hace referencia al propio Gonzalo de Berceo.

Antonio Machado escribió sobre Gonzalo de Berceo: Su verso es dulce y grave: monótonas hileras / de chopos invernales, en donde nada brilla; / renglones como surcos en pardas sementeras, / y, lejos, las montañas azules de Castilla. No sólo el menor de los Machado e
scribió sobre él (“Mis poetas”), varios autores modernos y contemporáneos han escrito en homenaje a Berceo: Ramón Pérez de Ayala (poema “La paz del sendero”), Rubén Darío (“A Maestre Gonzalo de Berceo”) o Manuel Machado (“Retablo”), por ejemplo.

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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, hacia 1195 - Monasterio de San Millán de la Cogolla, hacia 1268) Escritor medieval que fue primer poeta en lengua castellana con nombre conocido. 
Fue clérigo y vivió en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde se ordenó sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos (Burgos). En el monasterio de San Millán de la Cogolla ofició como clérigo secular, y llegó a ocupar los cargos de diácono (hacia 1120) y presbítero (hacia 1237). 
Es el primer representante del llamado «mester de clerecía», escuela medieval de hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina. Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares. 
Sus obras, escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos) como era habitual en el «mester», son estrictamente religiosas y se suelen clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática religiosa más amplia, de tipo doctrinal. Los poemas hagiográficos, sobre santos locales (Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos y Vida de Santa Oria), se basan en fuentes latinas y en tradiciones del propio monasterio. 
Las dos primeras siguen una idéntica estructura tripartita: la primera parte cuenta la vida del santo, la segunda relata los milagros que el santo realizó en vida y la tercera los realizados tras su muerte a personas que rogaron su favor. No hay duda de que, además de la finalidad moral del conjunto, las terceras partes obedecían al propósito de atraer peregrinos a los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo Domingo de Silos, donde se hallaban enterrados los santos. 
El grupo de obras marianas cuenta con tres títulos fundamentales: Loores de Nuestra Señora, Milagros de Nuestra Señora y Duelo de la Virgen. Los poemas religiosos de naturaleza doctrinal son El martirio de San Lorenzo, El sacrificio de la misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio. 
Destaca entre sus obras los Milagros de Nuestra Señora, llena de notas folclóricas y detalles cómicos. Inspirada por una colección de milagros en latín, está compuesta por una introducción alegórica y veinticinco poemas que cuentan milagros atribuidos a la Virgen, descrita como un personaje cercano que ampara a los fieles. Berceo, en su ánimo de acercarse al pueblo, se hizo portavoz de una religiosidad emotiva y llena de sucesos con la que fácilmente podían identificarse sus oyentes, alejándose así de la aridez teológica propia de los tratados latinos. 
Probablemente difundida de forma oral por los juglares, su obra tiene un claro objetivo didáctico y moral, y se caracteriza por un tratamiento sencillo y popular del lenguaje. A menudo Berceo hace referencia a sus propios avatares biográficos y da muestras, con su expresión realista y auténtica, de su gusto por la recreación de detalles pintorescos y cotidianos. Su forma de narrar los sucesos religiosos y de intentar acercarlos al pueblo mediante un estilo y una forma de sentir humilde y sencilla hizo de Berceo un autor de gran valor simbólico para la Generación del 98.
(www.biografiasyvidas.com)

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Rocío Arana Caballero
(Sevilla, 1977), es licenciada en Filología Hispánica y doctora en Ciencias del espectáculo por la Universidad de Sevilla. Ha realizado su tesis doctoral sobre Calderón de la Barca, colaborando con el Grupo de Investigación Siglos de Oro (Universidad de Navarra.)  Ha publicado diversos libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas atendiendo a tres líneas de investigación: Calderón de la Barca, poesía actual andaluza y literatura infantil. Desde 2011 es profesora asociada en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, donde imparte clases de Didáctica de la Literatura y dirige Trabajos de Fin de Grado en la Facultad de Educación. Ha participado como crítica literaria en la revistas Poesía digital (2006-2008) y Fábula (2011-2014). Ha participado en diversos talleres de creatividad literaria. Ha publicado cuatro poemarios: Magia (Númenor, 2002),  Pampaluna (Colección Adonáis, 2004), por el que recibió el premio Florentino Pérez Embid 2003, Mirar el fuego (Pre-textos, 2010) y La llave dorada (Colección Adonáis, 2013) por el que recibió un accésit del Premio Adonáis.  


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100% online, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) se caracteriza por tener un modelo pedagógico propio con una metodología que permite desarrollar una formación de calidad y personalizada. Los alumnos reciben clases online en directo, se imparten más de 1.350 clases online semanalmente. El estudiante tiene un tutor que le acompaña y ayuda durante toda su carrera y dispone de un campus virtual con la tecnología más innovadora y los recursos académicos que necesita.
En la actualidad UNIR tiene más de 20.000 alumnos, de los cuales 5.000 son latinoamericanos y 1.500 empleados (1.050 docentes e investigadores). Se imparten 17 Grados, 3 cursos de adaptación, 27 Másteres Universitarios y 33 Títulos Propios.
Fue aprobada oficialmente en el año 2009 y desde entonces se han graduado más de 11.140 estudiantes.    


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22.7.15

Lourdes Cacho y Javier Gil Martín presentan su primer libro en el IRJ

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Jueves, 23 de julio de 2015. Instituto Riojano de la Juventud (IRJ)
Logroño. 20:00h.


Lourdes Cacho y Javier Gil Martín protagonizan la tercera jornada de #agostoclandestino


La naldense Lourdes Cacho y el madrileño Javier Gil Martín proponen dos lecturas diferentes del mundo en el que viven. En su poesía late, la vida rural y la vida de la gran urbe, en continua discusión sobre el sentido y la forma de la propia existencia respecto a lo cotidiano.
El acto será presentado por el poeta valenciano Víktor Gómez.


De la poesía de Lourdes Cacho ha escrito el poeta Desiderio C. Morga:
Lourdes Cacho se incorpora al panorama de las publicaciones poéticas precedida por una trayectoria más que cuajada en el asunto: su voz, ya entonada y reconocida, posee la claridad, el vigor y la sabiduría suficientes para contener el caudal de la emoción, tallar el predicado y ofrecer la alegría que entre los versos verdaderos siempre asoma con más pudor que estrépito. Por su parte, Miguel Ángel Muro, Doctor en filosofía y letras por la Universidad de la Rioja, Profesor titular de Teoría de la literatura y literatura comparada afirma: La autora se examina a sí misma como ser sensible y se muestra, sobre todo, en la tensión del temor a la falta de respuesta al ofrecimiento. Los ojos, los labios, la piel de quien habla en el poema son las partes del cuerpo que ofrecen y piden (casi exigen) correspondencia del otro, del compañero, del ser amado y deseado (aunque este orden sea discutible). Muchos de estos poemas dejan la impresión de clamar en el vacío (en la calle desierta, ante una puerta poco abierta), de modelar una ausencia. Hay tristeza, por ello, en muchos de estos versos, pero recibo como acierto que no haya regodeo en ella, que prevalezca la entereza y la tenacidad de la llamada.

Del libro de Javier Gil escribe el poeta y crítico Carlos Piera, profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Madrid: Se habla de la poesía, si se habla, en las páginas culturales de los periódicos. Y lo que salta a la vista hojeándolas es que la cultura es un montón de cosas que aparecen semanalmente y que vienen a verse desplazadas por otro montón la semana siguiente, con ocasionales recuerdos para el producto que se juzga (redundantemente) duradero. Quien decide hacer cultura ya sabe a qué se apunta, y sabe que corre el riesgo de estorbar. Quien decide hacer poesía (y muchos, como Javier Gil Martín, nos dirán que eso no es una decisión, sino algo que te ha tocado hacer quieras que no) puede perfectamente entender que no ha decidido hacer cultura, sino otra cosa. Porque, digámoslo así, intenta hacer algo que no pueda decorar, ni contar significativamente en las listas semanales, algo que pretende en la medida de lo posible no ser un objeto, para dificultar al máximo la posibilidad de que estorbe. No describir, / desescribir lo visto.

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Lourdes Cacho Escudero (Nalda, La Rioja, 1970) escribe sobre sí misma: «Mi nombre es Lourdes. Tuve la suerte de crecer en las calles de un pueblo llamado Nalda. Creo que todavía llevaba dos coletas cuando escribí mi primer poema o quizás una, porque mi primo me tiraba de ellas constantemente. Bueno, el caso es que no sé si por ser mujer, o curiosa, comencé a mirar de otra manera todo lo que sucedía a mi alrededor y me hice amante de las palabras. Cuando uno se desnuda ante una página en blanco surge una complicidad indescriptible. Y aquí estoy, cómplice y poeta, contando con los dedos de la memoria de once en once sílabas. Me ha caído algún premio (Villegas, de Nájera, 2009 en poesía y 2011 y 2013 en relato; accésit de poesía en el Ateneo de Logroño, y en cuento en 2010 en el Certamen Nacional Con el mismo papel, Logroño) o quizás me haya tropezado con él, nunca se sabe, pero pasar por el lugar ideal en el momento preciso siempre es gratificante. También escribo relatos, quizás porque aspiro a ser como Machado y sueño en poesía y vivo en prosa y porque le prometí a mi abuela escribir su historia. Ahora precisamente estoy trabajando en un libro de cuentos con la editorial Punto de Vista Editores. Y colaboro en un periódico local de Nalda (Arco la Villa) y una revista (Cuadernos del Iregua).
“El tiempo merecido”
es mi primer libro de poesía. Muñoz Molina dice que un escritor escribe para confesarse y para esconderse y en “El tiempo merecido” yo hago ambas cosas. Tengo una secreta relación  con el mar y con  Sócrates, quizás porque su madre era matrona y yo soy enfermera y me llama particularmente la atención esa antítesis entre la vida y la muerte: su madre ayudaba a nacer y él se ayudó a morir.

Necesito oxigenarme en mis montañas para respirar con más claridad y no andar siempre por las nubes, por decirlo de otra manera, para amar en prosa. Y, por supuesto, mi estación preferida es el otoño.


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Javier Gil Martín (Madrid, 1981). Licenciado en Filología española, actualmente se dedica al subtitulado y edita (junto a Víktor Gómez y Miguel Fernández) las colecciones de poesía Instrucciones para abrir una caja fuerte, Señales de vida, Serie Itálica, los pliegos Manuales de instrucciones y la segunda serie de los Cuadernos Caudales. También junto a Víktor Gómez y Enrique Cabezón coordina la colección Once de poesía y ensayo para la editorial Amargord. Desde 2006 lleva la sección Versos para el adiós de la revista Adiós Cultural. Ha escrito los poemarios Motivos para después de la muerte y Propiedades del pájaro solitario (ambos inéditos y sin ganas ya de ver la luz) y el librito artesanal Lento naufragio (Libros del escorpión azul). Además, dos versos suyos fueron traducidos a una lengua tan lejana que ni recuerda cuál era.
 


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20.7.15

"MORATA: Seis poemas, Seis obras de arte, Seis emociones" por Myriam Ferreira y Rocío Arana

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Martes, 21 de julio de 2015. Instituto Riojano de la Juventud (IRJ)
Logroño. 20:00h.

UNIR recita en el XI Agosto Clandestino

UNIR se suma a la undécima edición del Festival de Poesía ‘Agosto Clandestino’ con poesía y arte, de la mano de las profesoras Rocío Arana y Myriam Ferreira


La Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, estará representada en la undécima edición del Festival de Poesía riojano Agosto Clandestino. Sus profesoras Myriam Ferreira y Rocío Arana participarán en la cita de referencia del panorama poético nacional y que contará, del 18 de julio al 5 de septiembre, con más de 40 autores. 

El día 21 de julio a las 20:00 horas, el tándem formado por Myriam Ferreira y Rocío Arana actuarán en el Instituto Riojano de la Juventud con "MORATA: Seis poemas, Seis obras de arte, Seis emociones". Como bien explica la profesora del Grado de Primaria de UNIR, Rocío Arana, "será un viaje a través de las seis emociones básicas Miedo, Odio, Rabia, Alegría, Tristeza y Amor". Mientras Arana recitará poemas alusivos a cada uno de estos sentimientos, la coordinadora del Grado de Humanidades de UNIR, Myriam Ferreira, los acompañará con una explicación de seis obras de arte seleccionadas. Su vehículo inspirador es la máxima del poeta clásico Horacio "Ut pictura poiesis'. "La poesía tiene que pintar la realidad. Nosotras lo haremos con emociones. No hay nada más real", concluía la profesora Rocío Arana.
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Rocío Arana Caballero
(Sevilla, 1977), es licenciada en Filología Hispánica y doctora en Ciencias del espectáculo por la Universidad de Sevilla. Ha realizado su tesis doctoral sobre Calderón de la Barca, colaborando con el Grupo de Investigación Siglos de Oro (Universidad de Navarra.)  Ha publicado diversos libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas atendiendo a tres líneas de investigación: Calderón de la Barca, poesía actual andaluza y literatura infantil. Desde 2011 es profesora asociada en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, donde imparte clases de Didáctica de la Literatura y dirige Trabajos de Fin de Grado en la Facultad de Educación. Ha participado como crítica literaria en la revistas Poesía digital (2006-2008) y Fábula (2011-2014). Ha participado en diversos talleres de creatividad literaria. Ha publicado cuatro poemarios: Magia (Númenor, 2002),  Pampaluna (Colección Adonáis, 2004), por el que recibió el premio Florentino Pérez Embid 2003, Mirar el fuego (Pre-textos, 2010) y La llave dorada (Colección Adonáis, 2013) por el que recibió un accésit del Premio Adonáis.  
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Myriam Ferreira Fernández (Logroño, 1979) es profesora en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, desde 2009. Además, es investigadora y coordinadora del Grado de Humanidades en UNIR. Licenciada en Humanidades por la Universidad de La Rioja (2001) y Doctora en Historia del Arte por esta misma universidad (2008), su tesis se dedicó a las figuras de Los Ágreda, arquitectos y escultores riojanos del s.XVIII y XIX. Posteriormente, ha estudiado otras figuras de esta misma época histórica, como el arquitecto Sebastián de Portu o los escultores Cosme Velázquez, Pedro Busou, Ángel Monasterio, Francisco Elías Vallejo. Además, ha publicado los libros Los Ágreda: la evolución de la escultura entre el taller barroco y la Academia neoclásica y El cementerio municipal de Logroño, ambos en la editorial del IER.   
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100% online, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) se caracteriza por tener un modelo pedagógico propio con una metodología que permite desarrollar una formación de calidad y personalizada. Los alumnos reciben clases online en directo, se imparten más de 1.350 clases online semanalmente. El estudiante tiene un tutor que le acompaña y ayuda durante toda su carrera y dispone de un campus virtual con la tecnología más innovadora y los recursos académicos que necesita.
En la actualidad UNIR tiene más de 20.000 alumnos, de los cuales 5.000 son latinoamericanos y 1.500 empleados (1.050 docentes e investigadores). Se imparten 17 Grados, 3 cursos de adaptación, 27 Másteres Universitarios y 33 Títulos Propios.
Fue aprobada oficialmente en el año 2009 y desde entonces se han graduado más de 11.140 estudiantes.    

Twitter: @UNIRUniversidad y @PrensaUNIR

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